Las Arpías y las Keres han vuelto
a nuestros hermanos libaneses

En la nueva Estigía del mundo,
donde la irrealidad ahora reina,
las grandes amigas se han materializado
y buscan saciar su sed non satiata.
Ya no son más seres de la oscuridad,
ni espíritus sacados de alguna leyenda
van sobrevolando ciudades en toque de queda,
rechinando sus dientes,
tiritando las piernas,
volando a baja altitud
con visores infrarrojos y enormes alas
en busca de sangre efímera,
listas para apretar sus ávidos colmillos
en los cuellos de sus agonizantes presas.
Una ha visto el objetivo perfecto,
ocho mortales de sangre efeba,
no necesitarán blandir sus zarpas,
sus mísiles a larga distancia
comprados a algún país aliado
harán el fácil trabajo,
será banal usar un fusil
sólo una orden y un botón,
un botón y una codicia etérea.
Ya están llegando,
el viento está llorando,
corran hermanos míos,
corran que las Keres llegan.
Nadie podrá salvarnos,
ni siquiera la madre Tierra.
El fin, el sinfín y el delfín
nos esperan.
Han destruido Antesteria
y el mar triste llora
hasta dos kilómetros
adentro tierra.
¿Y dónde estará ese dios,
ese mismo dios por el cual ambos pelean?

En la nueva Estigía del mundo,
donde la irrealidad ahora reina,
las grandes amigas se han materializado
y buscan saciar su sed non satiata.
Ya no son más seres de la oscuridad,
ni espíritus sacados de alguna leyenda
van sobrevolando ciudades en toque de queda,
rechinando sus dientes,
tiritando las piernas,
volando a baja altitud
con visores infrarrojos y enormes alas
en busca de sangre efímera,
listas para apretar sus ávidos colmillos
en los cuellos de sus agonizantes presas.
Una ha visto el objetivo perfecto,
ocho mortales de sangre efeba,
no necesitarán blandir sus zarpas,
sus mísiles a larga distancia
comprados a algún país aliado
harán el fácil trabajo,
será banal usar un fusil
sólo una orden y un botón,
un botón y una codicia etérea.
Ya están llegando,
el viento está llorando,
corran hermanos míos,
corran que las Keres llegan.
Nadie podrá salvarnos,
ni siquiera la madre Tierra.
El fin, el sinfín y el delfín
nos esperan.
Han destruido Antesteria
y el mar triste llora
hasta dos kilómetros
adentro tierra.
¿Y dónde estará ese dios,
ese mismo dios por el cual ambos pelean?


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